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Enfocarse en los riesgos más importantes

Enfocarse en los riesgos más importantes Enfocarse en los riesgos más importantes

Los intercambios con nuestros miembros y las intervenciones en el terreno nos han llevado a una convicción: es necesario reformular nuestras estrategias de control de los riesgos.  Reorientar los esfuerzos de prevención hacia los riesgos de accidentes graves, mortales, y tecnológicos mayores constituye hoy un desafío esencial.

 

Enfocarse en los riesgos más importantes: un eje estratégico de prevención.

La organización se enfrenta a varios tipos de riesgos:

  • los accidentes de trabajo relativamente benignos, que en su mayoría se ven reflejados en la tasa de frecuencia (Tf),
  • los accidentes graves o mortales,
  • los accidentes tecnológicos mayores.

Son las dos últimas categorías las que representan la mayor amenaza para la organización porque pueden afectar a los trabajadores, las instalaciones, la población, o el medio ambiente. Por consiguiente, es esencial hacer que la prevención de los accidentes graves, mortales, y tecnológicos mayores constituya un eje estratégico de la prevención.

 


Palabra de experto

Según el profesor Marcel Simard, sociólogo y ex profesor de la Universidad de Montreal (Canadá), las empresas que son líderes en materia de HSE priorizan los riesgos mayores en sus políticas de prevención por 3 razones:

  • ser coherentes con su afirmación de tratar a la seguridad como un valor fundamental, ya que un accidente mayor puede causar enormes daños en términos de vidas humanas, pero también en términos de credibilidad y de impacto financiero para la empresa,
  • motivar a todos los grupos de la organización para que trabajen en pos de un mismo objetivo consensuado: los accidentes mayores se consideran inaceptables,

La tasa de frecuencia no permite medir el grado de preparación de una organización para enfrentar los accidentes mortales o mayores

 

En las empresas, la seguridad se controla a menudo a través de un indicador: la famosa Tf, o tasa de frecuencia. Sin embargo, un indicador de esta índole no proporciona ninguna información sobre el control de los riesgos mayores porque describe esencialmente lo que ya ha sucedido y, por lo tanto, refleja mayoritariamente los accidentes benignos.

Esta estrategia está vinculada a una interpretación errónea de la pirámide de Bird, que sugeriría que reducir los accidentes benignos también permitiría reducir proporcionalmente los accidentes mortales y tecnológicos mayores. Pero esto puede no ser así...

 

 

Enfocarse en lo esencial es detectar y analizar eventos con un alto potencial de gravedad, es decir, eventos benignos que podrían haber llevado, en circunstancias ligeramente diferentes, a que se produjeran eventos graves. Este es el modelo del "diamante de la prevención", una fuente muy importante de información para las empresas.

 

 

El diamante de la prevención - Credito: BPgraphisme - ©IcsiEl diamante de la prevención - Credito: BPgraphisme - ©Icsi

 

El diamante de la prevención alienta a reflexionar sobre los eventos que parecen ser benignos, pero que tienen un alto potencial de gravedad. En otras palabras, que en circunstancias ligeramente diferentes habrían dado lugar a accidentes graves.

Por consiguiente, identificar y tratar los eventos con un alto potencial de gravedad debe transformarse en un punto fundamental de las políticas de prevención.

 

Es necesario identificar las causas profundas de los eventos no deseados

Una vez que se han detectado los eventos con un alto potencial de gravedad, es por supuesto necesario analizarlos para comprender los mecanismos que llevaron a estas situaciones. Muy a menudo tendemos a centrarnos en el comportamiento de los operadores y a buscar si se ha cometido un error. Pero es necesario tener cuidado; el error humano es una consecuencia y no una causa. Detrás del error, a menudo hay una serie de causas más profundas, técnicas y organizacionales... ¿Qué papel desempeñan entonces las contribuciones individuales y organizacionales en los eventos no deseados?