Definir y hacer respetar sus líneas rojas
Definir y hacer respetar sus líneas rojas
Una línea roja es una prohibición, una línea que no debe cruzarse… porque es peligrosa para uno mismo, para los demás, para las instalaciones y para el medio ambiente. Cruzar una línea roja significa transgredir conscientemente una regla fundamental de seguridad, vinculada a los riesgos mayores de la organización, aun cuando se tenían los medios para respetarla.
Definir y aclarar sus líneas rojas es uno de los ejes de una cultura justa, en vínculo con la prevención de accidentes graves, mortales y tecnológicos mayores.
Las reglas fundamentales de la organización: reglas estratégicas para prevenir los accidentes más graves
Se les llama “reglas de oro” o “reglas que salvan vidas”… porque buscan salvar vidas si se respetan rigurosamente. Es un pequeño conjunto de reglas imprescindibles, formuladas de manera simple, aplicables a todos y que se centran en los riesgos más importantes de la organización: los riesgos de accidentes graves, mortales y tecnológicos mayores.
Estas reglas se construyen conjuntamente y se comparten con todos los actores de la organización.
La aplicabilidad de las reglas fundamentales: una cuestión central para la prevención
Las reglas fundamentales son reglas que deben respetarse “a toda costa”.
Esto implica que la organización:
- establezca las condiciones, los medios y los recursos que permitan a los trabajadores respetarlas,
- se asegure de su aplicabilidad (y del mantenimiento de esta aplicabilidad en el tiempo). Para ello, promueve especialmente que los equipos identifiquen y comuniquen los obstáculos (técnicos u organizativos) que impiden su aplicación rigurosa,
- promueva y acepte el “no‑go” o el “stop”, es decir, la interrupción de la actividad (incluso por iniciativa de un operador) cuando no se cumplen las condiciones de seguridad. Luego, se reflexiona colectivamente sobre las soluciones para volver a una situación controlada antes de reanudar la actividad.
Las reglas fundamentales: hacerlas vivir en el día a día
Las “reglas de oro” o “reglas que salvan vidas” cuentan con un fuerte acompañamiento gerencial (visitas de seguridad, supervisión, etc.) y están presentes en momentos clave de comunicación (briefing, charlas, reuniones de coordinación, etc.).
La clave: hacerlas vivir diariamente… y actualizarlas cuando sea necesario.
Un desvío respecto a una regla fundamental es un evento con alto potencial de gravedad
Dado que las reglas fundamentales se relacionan con riesgos de accidentes graves, mortales y tecnológicos mayores, apartarse de la regla (por error o transgresión) es un evento con alto potencial de gravedad.
¿Qué es un evento con alto potencial de gravedad?
Es un incidente sin consecuencias o con consecuencias limitadas… pero que, en circunstancias ligeramente diferentes, podría haber derivado en un accidente grave o incluso catastrófico. Por eso se habla de “alto potencial de gravedad”.
Es necesario identificarlos, analizarlos y tratarlos para evitar que situaciones similares se repitan… con el riesgo (esta vez) de generar un accidente realmente grave.
¿Qué hacer en estos casos? Realizar un análisis profundo de este desvío para determinar sus causas raíz, ya sean técnicas, gerenciales u organizativas.
El objetivo: tratarlas para que un evento similar no vuelva a ocurrir. Solo el análisis puede poner en evidencia fallas organizacionales (a veces múltiples) que deberán identificarse y tratarse.
El análisis también puede señalar una responsabilidad individual
A veces, el análisis revela una transgresión intencional de la regla, aun cuando la persona tenía los medios para respetarla.
Es un caso raro, pero constituye el cruce de una línea roja y expone al individuo a una sanción (según una escala claramente establecida y compartida).
La organización debe reaccionar: el verdadero peligro sería “dejar pasar” una situación tóxica para la seguridad.
Palabras finales: cuidado con adoptar un régimen de sanciones sistemático
Punto de atención: algunas organizaciones podrían verse tentadas a adoptar un régimen de sanciones sistemático, del tipo “un desvío en una regla fundamental = sanción”.
Es natural: el desafío es grande cuando hablamos de la prevención de accidentes graves, mortales y tecnológicos mayores. Sin embargo, ¡no es la solución!
A veces, la voluntad de sancionar prevalece sobre un análisis profundo previo. Solo un análisis profundo, realizado sin juicio ni prejuicios, permite determinar si el individuo es realmente responsable, la naturaleza del desvío, así como las intenciones y circunstancias del evento.
Así, la ecuación sería más bien: “Un desvío en una regla fundamental = análisis profundo”.